EXISTE LA MAGIA
Acabamos de pasar unas fechas llenas de magia, o eso es lo que le enseñamos a nuestros hijos. Le hablamos de ello como algo mágico para que entiendan algo que no ven con sus propios ojos. Quizás a nosotros también nos gusta creer en algo mágico y maravilloso de vez en cuando para reparar un poco nuestra vida cotidiana. Por ello le hablamos de Papa Noel, un simpático gordito de espesa barba blanca que viene de tierras del norte en su trineo tiradas por renos que nos trae regalos a los que se portan bien y que baja por la chimenea. Ellos son los que se encargan de dejarles algo de comer, tanto para Papa Noel como para los renos. Lo mismo hacemos con los Reyes Magos. Nos hace felices ver con la ilusión con la que lo hacen todo y los nervios que afloran en ellos a medida que se acerca la fecha de su llegada.
No solo la magia existe en estas fechas, sino que la utilizamos a lo largo de sus primeros años de vida. Ellos viven en un mundo que solo ven la realidad a medias porque lo demás lo imaginan siempre como algo mágico, ellos necesitan ver alegría, ver ilusión, ver algo mágico diariamente porque la fantasía y los sueños es algo que nada ni nadie nos puede quitar por muy difícil que se presente la vida. Los niños son los primeros que ante cualquier incidencia o adversidad utilizan la magia o la fantasía para evadirse de crudas realidades que a su pequeña mente no le interesa guardar. Cuantos de nosotros no utilizamos con nuestros hijos besos mágicos cuando tras un golpe que logran calmarlos. Igual que hacemos cuando quieren alguna pomada para algún maratón o pequeñas heridas les ponemos pomadas mágicas y generalmente suele ser tan solo una crema hidratante. Esto significa que en los besos de una madre o un padre existe magia al igual que en cualquier acción de cariño de unos padres que tratan cualquier incidente de sus hijos con mucho amor. De ellos sabemos que la magia existe, porque así nos lo hacen saber a diario, ellos la necesitan y nosotros también.
BEGOÑA PICON
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